En el extenso litoral peruano, la pesca apareció muchos antes que los conocimientos agrícolas. Hace más de diez mil años, la pesca y la recolección de moluscos se realizaban en las playas en las lagunas cercanas al litoral de los valles que por entonces existían como consecuencia de las filtraciones de la capa freática.

Dos modos de pescar prevalecían, el uno desde el litoral y la orilla del mar para la obtención de peces pequeños como pejereyes y anchovetas, y la recolección de moluscos. También se aprovechaban de las lagunas cercanas a la costa, que por entonces existían en todos los valles, y que albergaban lisas (Mugil cephalus). El segundo tipo de pesca se centraba sobre peces de mayor tamaño provenientes de alta mar. Para ello debían poseer algún tipo de embarcaciones que podían ser balsas de juncos, los llamados "caballitos de totora", balsas de troncos de árboles o de cuero de lobos de mar.

En la costa peruana los sistemas organizativos se basaban en una escrupulosa especialización laboral que se manifestaba en todos los oficios y trabajos Los pescadores no escapaban a esta costumbre y disfrutaban de sus propias playas, caletas y lagunas pesqueras. Además, pescaban de acuerdo a su mita o turnos sin participar en las faenas de los cultivadores. Sin embargo, en el espacio socio político de los "señoríos", los grupos de pescadores con sus jefes étnicos estaban supeditados a los grandes señores de las macroetnías.

Para cada tipo de pez usaron distintas redes, hechas ya sea de cabuya o de algodón de la variedad país de color marrón generalmente teñidas para que no fueran detectadas por los peces. Poseían anzuelos de distintas formas y hechuras, de nasas y arpones.