La fabricación de la cerámica marcó un desarrollo crucial de las culturas prehispánicas. La alfarería más antigua que se conoce pertenece a la región de Valdivia (actual Ecuador) y data más o menos de 2500 a.C. Numerosos son los periodos, técnicas, formas y decoraciones de los ceramios, lo cual permite a los arqueólogos establecer cronologías importantes para observar su desarrollo. Sin embargo, poco es lo que se sabe sobre la fabricación de la alfarería en sí. El empleo del torno fue desconocido y en su lugar se usaron moldes.

La cerámica del Perú fue, sin lugar a dudas la más bella y fina de toda América del Sur y quizá de todo el continente. La de Chavín de Huantar asombra por la perfección de sus piezas en las que no aparecen los titubeos de los inicios, sino que muestra gran belleza en sus formas y en el cocido. Entre los diferentes estilos que surgieron, se distinguen de norte a sur el gusto artístico mochica y en su fase V, la rica iconografía representando dioses, señores sacerdotes y guerreros lujosamente ataviados.

Recuay tiene un marcado interés por escenas de personajes en bulto, mientras que en la zona central de Lima ofrece una cerámica de pasta fina de brillante color naranja. Más al sur, primero Paracas con su cerámica incisa pintada postcocción, y posteriormente Nazca que, a través de sus numerosas fases muestra una pasta muy fina y de gran colorido en sus dibujos.

En la sierra, Wari exhibe grandes tinajas ceremoniales con representaciones de plantas alimenticias que manifiestan una inquietud por las subsistencias; sus personajes lujosamente vestidos lucen las caras pintadas. El estilo Wari costeño en la cercanía de Pisco, hallado por la arqueóloga Martha Anders presenta personajes sobre todo femeninos o pumas de cuyos cuerpos emergen las plantas útiles al hombre.

En época muy posterior, la cerámica Chancay, en la costa nor-central se distingue por una pasta burda, de sólo dos colores, que en cambio lucen gran elegancia y sobriedad. Nos preguntamos si se debe a un rechazo de estilos anteriores y a una osada reforma "moderna" de su cerámica.

Por último, la cerámica inca diferente a todos los estilos anteriores insiste en dibujos geométricos con un marcado gusto por los tonos y gamas de marrón y sepia.