La mayor preocupación de los habitantes del ámbito andino prehistórico fue lograr la mayor producción agrícola posible. La configuración del país fue un constante reto para la población que tenía que vencer vastos desiertos costeros, quebradas abruptas en la sierra, punas extensas cubiertas de ichu, pasto típico de la gran altura y selvas hostiles. Para cada uno de aquellos medioambientes tan distintos unos de otros tuvieron que idear técnicas apropiadas de cultivo y aprovechamiento.

Los habitantes de los Andes consiguieron superar las dificultades del entorno gracias su ingenio. En las laderas de las quebradas construyeron sofisticados andenes, en la costa y en la sierra construyeron canales hidráulicos y en las punas desoladas usaron de waru-waru y de cochas para aumentar la humedad. Así, a pesar de aquellos medioambientes tan duros y difíciles, la inventiva del hombre logró hacer de los Andes uno de los centros mundiales de mayor importancia por la aclimatización de plantas útiles al hombre, incluyendo las plantas comestibles y las necesarias para curar enfermedades.