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Los ejércitos inca habían seguido la ruta desde la sierra por el cauce del río y habían obtenido con facilidad la rendición del pequeño señorío de Lunahuaná. Diferente fue la actitud de los guarco, quienes resistieron durante tres o cuatro años.
En este ataque es posible observar las primeras estrategias inca que seguían un patrón poco efectivo pues sólo combatían en invierno por temor al calor del estío. Ese método permitía a los costeños rehacerse y consolidar sus posiciones. Cuentan los cronistas que la jefe de Guarco era una mujer muy hermosa y sus coqueteos dieron celos a la coya que pidió al Inca que dejara en sus manos el dominar a los rebeldes. Divertido, el soberano accedió a ello. La coya envió una embajada a la curaca asegurándole que quedaría en su puesto y sólo le pedía celebrar una gran fiesta en honor de Mama Cocha, el mar. Cuando todo el pueblo se hallaba en alta mar, los soldados inca entraron sigilosamente en Guarco y se apoderaron del señorío. Túpac Yupanqui entra a Pachacamac El joven co-regente inca llegó con sus tropas a Pachacamac pero se acercó al santuario como un peregrino y después de un largo ayuno, el oráculo consultado le profetizó triunfos y numerosas conquistas. A pesar de su devoción, el príncipe ordenó la edificación de un templo dedicado al Sol que llamó Punchao Cancha o Recinto del Día para contrarrestar la influencia del dios Pachacamac, dios de la Noche y de las Tinieblas. El templo debía ser más alto que el viejo santuario costeño para demostrar la superioridad del Sol. Los sacerdotes no tuvieron más remedio que acatar la voluntad del Inca. Expansión hacia el sur Después de un tiempo, el joven Inca decidió probar su suerte en la región selvática, quizás para asegurarse el abastecimiento de la producción de coca. Para ello dividió sus efectivos en tres ejércitos y con gran trabajo se adentraron en los bosques (Sarmiento de Gamboa, cap. 49). Según el cronista, los habitantes del Collasuyu aprovecharon de los rumores que Túpac Yupanqui había muerto para sublevarse. Avisado Túpac de la situación, salió apresuradamente de la selva para marchar contra los collas. Después de sofocar los disturbios y estando en los Charcas con un lucido ejército, se dirigió a Chile para conquistar la región sureña. Pasaron unos años y regresó Túpac al Cusco triunfante. En Paucartambo lo aguardaba su hermano Otorongo Achachi que dejó en la selva para que apaciguara la región e implantara la organización cusqueña. Juntos hicieron su victoriosa entrada al Cusco. |